De acuerdo a los datos de la INEGI, y el 2do informe de Gobierno Federal, la violencia y desigualdad de género se vio incrementado en el presente año, sumado a esto, la actual pandemia del virus SARS- COV 2 y los retos económicos que trajo consigo, añadieron un par de obstáculos más para el día a día de las mujeres mexicanas
María fernanda gonzález valtierra. méxico, cdmx. 2020
Incertidumbre, desinformación, desesperación; esa ha sido la atmósfera que pautó el virus al entrar a México en enero del 2020. Los y las comerciantes informales han sido en definitiva los más afectados, pues no sólo se enfrentaron a la pérdida de sus ingresos, sino que también son los más expuestos. Según la primera plana del Excelsior a inicios de noviembre, el 85% de las personas que han perdido la vida fueron en hospitales del sector público, y de todos, las más afectadas son las mujeres.
Al respecto, Lupita G. quién trabaja y administra una pollería dentro del mercado Prado Norte, tuvo la apertura de contar su experiencia y la de su micronegocio frente a la pandemia. El mercado, que aunque está casi vacío, y con algunas unidades móviles de seguridad custodiando el inmueble y asegurándose de que el aforo máximo se respetara, estaba al interior lleno de gente sin cubrebocas, incluso los comerciantes, coloquialmente conocidos como marchantes, estaban desprotegidos. Una experiencia en demasía surrealista, pues cada puesto tenía su dispensador de alcohol-gel, y tomaban la temperatura al ingreso, sin embargo, una vez dentro, la gente traía su cubrebocas al cuello o colgado de la muñeca. Al preguntarle a Doña Lupita, por qué no traía su cubrebocas, dijo que le parecía excesivamente incómodo ya que tiene asma, y se le dificulta respirar con el cubrebocas puesto. Les invito a escuchar de viva voz la breve entrevista que nos dio Doña Lupita.
La pandemia desencadenó una crisis tanto salubre como económica que impactó en especial al género femenino, al ser enfermeras y médicos mujeres en su mayoría, las que están a cargo de la primera línea de combate en clínicas y hospitales, pero no sólo ellas se vieron afectadas; también mujeres emprendedoras que operan y administran un local en un mercado, tianguis, o son arrendatarias de una miscelánea. Otro daño colateral derivado de la contingencia es la exponencial violencia doméstica que se vio incrementada durante el año que las mujeres se vieron obligadas a pasar dentro de sus casas, y el aumento en casos de desaparición y femincidios.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dice en los resultados de la ENOE del tercer trimestre del año, que las mujeres siguen ocupando puestos con los salarios más bajos del mercado, sumado a que en relación con el año pasado, la tasa de desocupación de empleo femenino creció en un 2.4%. Estos resultados consideran que por lo menos el 86% de esos 2.4 puntos porcentuales son madres que juegan un rol importante dentro de la aportación de ingresos domésticos. Otro dato remarcable que arrojan los resultados de la ENOE es que la tasa de mujeres no económicamente activas pasó de 27.3 a 30.4 millones de personas, es decir, que cerca de 3 millones de mujeres fueron expulsadas del mercado laboral.
«Esto se puede explicar fundamentalmente por dos razones: la primera, muchas personas fueron suspendidas temporalmente de sus trabajos y por ello no están en búsqueda; la segunda porque muchas mujeres tuvieron que dejar sus empleos para atender las dinámicas de la nueva normalidad del hogar y de la familia.» Apunta Ana García en su columna del Economista.
Por otro lado, la creciente cifra de violencia de género y feminicidios anunciada en el octavo informe de gobierno que ofreció el Presidente Andrés Manuel López Obrador a dos años de su gestión, indican que en definitiva, con todo y las restricciones de salir que implica la pandemia, que ha sido uno de los años más inseguros y violentos para las mujeres en la historia de México. Sin dar más declaraciones al respecto, el Presidente informa someramente:
«Las únicas excepciones fueron el incremento del homicidio doloso, el feminicidio, y extorsión, en un 3.8%, 8.9%, y 21% respectivamente.»
«Nosotras tenemos otros datos» María José Crespo, y Shantal Curiel, activistas que forman parte del Colectivo Itinerante de Mujeres, declaran en una entrevista que tuvieron en exclusiva para el blog, que «no puede existir un número exacto de víctimas porque ni siquiera han sido localizadas todas. Nos piden un mínimo de 72 horas para comenzar una búsqueda por desaparición, y es de lo más común que al abrir el expediente, se quede en eso; un papel. Lo mismo sucede con la violencia doméstica. Imagínate cuántas cosas no han pasado ya dentro de casa que no se denunció, los datos que se presentan en todos lados, son de mujeres que se atrevieron a denunciar, y que forman parte de ese buró de expedientes abiertos para investigación, pero yo te puedo asegurar que son muchas más las que viven cosas peores y que por miedo o por opresión no pueden contar su historia.»
De acuerdo con un estudio elaborado por Equis Justicia, sólo en octubre se registraron 76 presuntas víctimas de feminicidio y, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), desde enero hasta octubre suman 777 denuncias. Siendo junio el mes con la cifra más alta del año (94 feminicidios). Adicionalmente, hasta septiembre se han registrado 2,150 homicidios dolosos de mujeres. Los estados con mayor incidencia en feminicidios son Colima, Estado de México, y Veracruz. Tan sólo durante esta pandemia, se recabaron más de 200,000 llamadas de emergencia por denuncias de violencia contra la mujer; esto implica que cada día del año 740 mujeres llamaron para pedir ayuda por daños psicológicos, físicos o sexuales. Se reportaron 3,910 llamadas para denunciar abusos sexuales (14 diarias); 6,311 llamadas para denunciar acoso y hostigamiento (23 diarias); 2,785 llamadas para denunciar violación (10 diarias).
El panorama actual a punto de terminar el 2020 ilustra perfectamente el grave problema que enfrenta nuestro país en términos de violencia y crisis para las mujeres. Es un porcentaje mayúsculo el de las mujeres que participan como proveedoras del hogar mismas que se ven saturadas por el exceso de actividades que implica sostener un hogar, y las labores domesticas. Al respecto el estudio de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México 2019 del INEGI también arroja resultados que son muy representativos al PIB si las labores domésticas fueran remuneradas; de acuerdo a este estudio, representaría el 22.8%. Sin embargo, la labor doméstica incluso con el salario rosa, sigue sin ser una tarea que pudiera representar un peso para el PIB mexicano, pero se presenta el dato para que se entienda que la labor doméstica incrementó del 2019 – 2020 en un 23% esto es 4 veces más al año pasado. La situación de la contingencia actual sólo acentuó el problema que ya existía. Habrá que esperar el cierre del año para ver el saldo final en incremento económico, en violencia contra las mujeres, y equidad de género.
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