La fabricación de ropa, ocupa el segundo lugar dentro de las industrias que más contaminan en el mundo
El mundo de la moda genera más del 60% del PIB en Europa y el mundo, pero ¿a qué precio?
Hoy más que nunca hemos experimentado las repercusiones del calentamiento global en los drásticos cambios climáticos y en la recurrencia de los desastres naturales en lo últimos diez años, y pensamos que somos víctimas de los mismos, cuando hemos sido agentes activos de la situación ambiental actual.
Al pensar en contaminación, suele venir a la mente la imagen de una playa llena de basura; una tortuga con una cuchara o un popote incrustados en su cuerpo; el tráfico habitual de la ciudad y los gases que emiten los camiones del transporte público, o en las calles inundadas por el exceso de colillas y basura que bloquean las alcantarillas. Pero pocas veces nos viene a la mente la ropa que usamos, y todo lo que implica el hecho de estar vestidos de la forma en la que vestimos.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la industria textil ocupa el segundo lugar en la escala de empresas que más contaminan, y el sexto lugar dentro de las empresas que generan “legalmente” más ingresos en el mundo, pues sabemos que las economías en las que se mueve más capital son en primer lugar: la trata de blancas, seguido por el tráfico de drogas y armas. Suena incorrecto e incluso inmoral el equiparar estas últimas con la industria de la moda, pero realmente se relacionan más de lo que deberían. Así que, ¿alguna vez te preguntaste de dónde salió la prenda que estás usando en este momento?
La moda, actualmente se rige por un nuevo concepto llamado ‘fast fashion’, esto significa que ya no hay dos o cuatro colecciones anuales, sino que las tiendas renuevan la oferta de sus prendas cada pocas semanas, derivando así un problema crítico de consumo de ropa acelerado. La producción textil mundial, especialmente de las grandes marcas internacionales que cada vez se hacen de más sedes en el mundo, se ha duplicado en una década y media, y cada año se producen 100, 000 millones de prendas. Así que, con el fin de satisfacer una demanda así de elevada de consumo, las empresas como H&M, ZARA, GAP, Old Navy, Forever21, Walmart designs (por mencionar algunos), buscan conseguir el mejor precio de producción, para venderlo en cantidades accesibles para su mercado, y se decidieron por contratar mano de obra extremadamente barata. De hecho, en el documental de Made in Bangladesh, el dueño canadiense de una fábrica de ropa habla del porqué contratar e instalar una fábrica en Bangladesh, él afirma que paga 3 veces el salario mínimo del , y que la gente prefiere trabajar “por casi nada que por nada”. Esta es la situación actual en Bangladesh. No hay un control ni de seguridad ni sanitario, las condiciones en las que se trabaja son deplorables, y sus vidas siempre corren peligro, pues el incendio de una manufacturera de ropa en el país es cosa de todos los días. Tal fue el caso de una fábrica que producía para Walmart en Daca, otro incendio en Gizapur de la manufacturera de marcas como American Eagle outfitters y Zara, un derrumbe en Savar, por mencionar muy pocos. Estos no son eventos aislados, sino que son consecuencia de la alta demanda, de la pobreza extrema de estas regiones que propician que la gente busque el trabajo en la industria manufacturera a cambio de un salario miserable. La peor parte es sin duda que la cantidad de muertos que han dejado los derrumbes e incendios, y que para las marcas, los hechos no representen otra cosa más que pérdida de inversión e ingresos. Si hoy se sabe quiénes son las marcas responsables de producir ropa en inmuebles que no están acondicionados para tales actividades, es por los retazos de ropa y etiquetas que quedan de entre los escombros, porque ni siquiera existe un registro del capital humano que trabajó en esas instalaciones. Sus nombres sólo quedan en el recuerdo de sus familiares y seres cercanos, y que ni siquiera el 10% de ellos recibió una indemnización por sus pérdidas. ¿La relación de entre el tráfico y explotación de personas y la industria textil se ve más clara ahora?
El Banco Mundial estimó en un estudio que realizo hace 14 años, que para el 2010 más de la mitad de las prendas que usamos provienen del continente asiático, y cualquiera podría en este momento abrir su closet, y leer las etiquetas para comprobar que hemos rebasado ese dato.
El mundo de la moda enfrenta problemas gravísimos, y resulta contraproducente que una de las industrias que más genera dinero en el mundo, no tenga el dinero para construir instalaciones aptas para la producción de sus prendas, y que tampoco tenga el dinero para invertir en materiales de calidad que sean amigables con el planeta. Por tanto, la solución no nos la van a ofrecer las empresas; es necesario minimizar el híperconsumo de prendas Fast fashion.
Hay doscientas cosas qué hacer con la ropa que ya tenemos como para contribuir a que la industria textil arrase con nuestro planeta.
